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Mi camino a Compostela

04 Sep

Cuando era niña y le preguntaba a mi madre donde iba decía tan contenta [¡ 🙂 nos vamos al río!] al volver cansada ante la misma pregunta decía [ 😦 venimos del río]. Pues yo [ 😦 ] llegué del camino.

La experiencia, no puedo decir que fue mágica, sí que fue un logro y que creí que me costaría un esfuerzo mayor, creo que para verlo en su entera dimensión necesitare algo de tiempo. Hice el camino con mi marido, mi hermana y mi perrita Copla, una Beagle de 5 años, toda una campeona.

Mi interés por hacer el camino fue místico. Tantas historias escuchadas del camino, tantos libros sobre él, tantas anécdotas y tantas revelaciones me motivaron a acompañar a mi hermana, que había hecho la promesa hacía unos años.

El primer día fue de toma de contacto, el primer tramo desde Tui hasta O Porriño (+/- 15 km). Tuvo una primera parte muy bella cuando entramos en zonas de exuberante vegetación. Me hizo comprender porque gallegos, y en general los habitantes de poblaciones con clima y vegetación similar, creen en brujas, duendes y demás seres fantásticos.

Es tanta la vegetación y tan oscuro el lugar que si no fuera por el clima bondadoso ( entre 20 y 23 grados) y la ausencia de gritos de monos, diferentes aves y otros sonidos, uno podría pensar que estaba en medio de la selva.

Hoy es un camino muy transitado y hay vestigios de la presencia humana en cualquier parte, pero uno puede imaginarse en otro tiempo, con otra mentalidad, recorriendo esos caminos con los sonidos propios del lugar y ciertamente la imaginación vuela. Impresiona sobremanera el color verde en todas partes, piedras, árboles, suelo. Ramas retorcidas por doquier, una inmensa maraña de ramas entrelazadas que no permiten ver el suelo y una cobertura de copas de arboles a ambos lados del camino que impiden el paso de la luz, tenebroso.

En tales circunstancias ¿quien no creería en seres fantásticos ocultos a la vista?

El final (unos 5 / 7 Km) una aunténtica porquería, recorrimos esa distancia atravesando 5 km de polígono industrial en línea recta y el resto por la ciudad atravesando vías de tren, carreteras y calles.

No me sentí muy cansada y el resto del día fue agradable, incluido el hostal en el que estuvimos. Por cierto, busque por internet un hostal en O Porriño y resultó que estaba a 5 km de la población, así que preguntar antes de contratar a qué distancia está de donde queréis ir ( pagamos la novatada). Allí fuimos a parar algunos peregrinos con los que estuvimos en contacto el resto del camino, bien visualmente o conversando.

La siguiente etapa O Porriño- Redondela (+/- 15 km) fue de dificultad media, pero subimos y bajamos, repetidamente, cuestas super-empinadas (para bajar había que hacerlo de lado o haciendo eses), no eran muy largas (entre 100 y 300 m), pero como si lo fueran, no sé como será la dificultad extrema, pero debe ser subir al Everets [ y sin exagerar 🙂 ].

El paisaje bosque, de vez en cuando el camino te llevaba por diferentes ( no puedo decir pueblos porque eran demasiado pequeños, los castellanos los llamaríamos aldeas, los gallegos parroquias) parroquias dando vueltas, como si fuera el laberinto del Minotauro, que te hacía perder la orientación, la noción del camino andado y el tiempo empleado en ello. Es curioso, porque ahora le veo el valor, entonces solo lograba cabrearme. Soy de ciencias y para mí la línea resta es la más corta entre dos puntos y tanta vuelta me perturbó.

Terminé bien, algo cansadilla, pero sin agujetas. El lugar donde nos hospedamos era maravilloso ( otra vez a 4 Km de la población de Redondela) con vistas a la ria. Pena que ese día lloviera, porque el lugar era ideal.

Tercera etapa, Redondela- Pontevedra (+/- 22 km). Primera etapa larga, un poco de todo: bosque, parroquias, alguna cuestecilla y un puente precioso sobre un gran río, comparado con el Manzanares que es el que tenemos en Madrid. Decir que el camino estaba muy bien indicado y fue muy sencillo de seguir. Acabé bastante más cansada pero fue un logro, era la primera vez en mi vida que hacía más de 15 km y no las tenía todas conmigo. ¡Conseguido! La ciudad de Pontevedra muy agradable, pequeñita y bonita. Además estaban en fiestas.

La pensión donde estuvimos, justo enfrente del albergue de Pontevedra, denigrante. Habitaciones con un olor nauseabundo, a humedad, comida, vejez, dejadez… Las sábanas no olían a limpio y tenían quemaduras de cigarro. El color de la colcha, indescifrable de la mierda que tenía. No barrían debajo de las camas.No quise mirar el colchón porque me veía durmiendo en el coche y tenía que descansar. Una de las toallas estaba negra y con agujeros. Ese día no me duche, me lavé por encima, me acosté vestida y me tapé con una manta del coche llena de los pelos de mi perra, pero al menos eran conocidos. Fue espantoso y nos costó lo mismo que el resto de las habitaciones donde estuvimos, que si las comparara con hoteles serían de 3 o 4 estrellas.

Pontevedra- Caldas de Reis, ( +/- 21 km), cruzamos varios puentes sobre ríos y rías y volvimos a adentrarnos en el bosque aunque cada vez eran más los claros donde podían verse valles divididos en pequeños y numerosos huertos donde cultivaban coles, uvas en parras, kiwis, melocotones, calabazas, calabacines y otros productos que no supe reconocer. Aquello era un vergel. Pero el camino, que estaba bien señalizado no se acababa nunca, la etapa final, que no se de cuantos km constaría, se me hicieron eternos (entraríamos en ella sobre las 12 del mediodía) dando vueltas y más vueltas por zonas donde solo se cultivaban parras, parras y más parras. Aquello no era un laberinto, era una tortura para los sentidos, caminando en zig zag, salían de repente a la carretera para caminar 100 m y te volvía a meter en los parrales. Perdí el sentido de la orientación, la medida de las distancias, del tiempo transcurrido, todo era igual, las mismas formas, el mismo color, era como andar en círculos sin llegar a ninguna parte, pasabas de un parral a otro y otro y otro más. Me obsesioné con aquello y me estaba poniendo un poco histérica. Decidimos parar a refrescarnos en una fuente donde nos enteramos que nos quedaba 1,5 km para llegar, logré controlar mi desazón y terminamos la etapa sobre las 2:30 de la tarde. ¡Por fin! No tengo ni una sola foto de estos parrales, ¡pa fotos estaba yo!

Caldas de Reis- Padrón (+/- 23), cuanto más nos acercábamos a Santiago peores eran las señalizaciones y menos ayudas para el peregrino, ningún sitio donde parar a descansar y tomar algo. Incluso la gente parecía mirarte con mala cara. Lo mejor de Padrón, el Hostal con mayúsculas. Se llama “El Jardín” y es un lugar de baba. Como si entrases en una casa de hace 100 años o más. Realmente increible, mejor que un parador y al mismo precio  que el resto entre 35 y 45 € la noche por habitación donde dormíamos dos. Limpio, oliendo bien, sábanas impecables, colchones perfectos, decoración exquisita. Un paraiso.

Padrón – Santiago (+/- 25 km) la etapa más larga y fea de todo el recorrido, la mayor parte del camino por carretera y la llegada final larga y confusa. A unos cinco km, encontramos dos señalizaciones hacia la plaza del Obradoiro, una decía que te ahorrabas dos km yendo por el hospital y la otra se internaba en el bosque. Cansados de andar decidimos acortar por el hospital, nos dijeron que tenían una cuesta pronunciada de 700 m que desembocaba a 10 minutos de la catedral. Pero creo que nos timaron. La pronunciada cuesta tenía 1,5 km y anduvimos más de 20 minutos hasta llegar cerca de la catedral, lo que serían otros 3 km por ciudad. Cuando llegamos (ese día decidimos salir a las 6:00 en lugar de a las 7:00 para llegar antes) a las 2:40 de la tarde no tenía ganas de nada, ni de ver la catedral ni de sentir el logro realizado ni de nada, solo de coger la compostelana y salir de allí para comer y descansar. Fuimos a recoger la compostela, con lo que he ganado un nuevo nombre, que a mi hermana, por cierto, le encantó y me lo estuvo llamando el resto de las vacaciones, Mariam a Marem, mi nombre en latín.

Lo que no sabía es que me esperaba un lugar tan lúgubre, mal oliente y deprimente como en Pontevedra. Una pensión de asco, publicitada como al lado de la catedral, lo que era falso, y lugar de descanso para peregrinos, “pensión Nilo”. Todas las tardes dormíamos una sienta, pero aquel sitio me deprimía tanto que no quise estar en él nada más que el tiempo imprescindible que fue de 12 de la noche a 7 de la mañana que cogimos camino de la playa.

Como véis la llegada fue decepcionante en todos los sentidos, un camino incómodo y aburrido, sin ayudas de ningún tipo ( nos costó un triunfo encontrar un sitio donde reponer fuerzas), confuso al final, caluroso, largísimo y con un final terrorífico.

Como dije al principio, necesitaré de más tiempo para sacar conclusiones, aunque alguna ya he hecho mientras contaba esto. Lo que si puedo decir es que logre hacer 114 km andando sin agujetas y aunque me salió una pequeña ampolla en el dedo no me molestó lo más mínimo y eso es un logro.

También diré que las gentes gallegas son estupendas, amables y dispuestas. Los peregrinos que conocimos por el camino fueron como compañeros, nos gustaba vernos y saludarnos en los finales de etapa  aunque no ibamos juntos, ya fueran españoles o extranjeros, sobretodo los italianos, que por cierto había muchos.

Vi a gente de todas las edades haciendo el camino, me impresionó una mujer que caminaba sin doblar las rodillas ( ella decía: “como las muñecas de famosa” y que la minusvalía “venía con ella, como el color de los ojos”, gran humor), iba sola y llevaba su propia mochila. ¡Impresionante!

Vi a hombres acostumbrados a practicar deporte con los pies llenos de ampollas sangrantes decididos a terminar el camino aunque se quedaran sin pies. Hubo gente que lo pasó realmente mal pero no cejaron en su empeño.

Algo tendrá el camino, supongo que para ellos será más glorioso de lo que fue para mí o para mi hermana que parecía no casarse nunca. Lo contrario de mi marido que acabó hecho polvo pero continúo pese al dolor de pierna que tenía, la última etapa tuvo que hacerla con un bastón que usó durante un año debido a una lesión en una pierna por un atropello.

Eso es en el fondo el camino, un motivo de superación personal.

Km 0,0

Por cierto el camino lo acabamos en Fisterra, aunque llegamos en coche ( eran 100 km más) pero llovía tanto que no pude hacer la ofrenda de quema de prendas. Lastima, me hubiese gustado.

Yrum, un beso compostelano.

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21 comentarios

Publicado por en 4 septiembre, 2012 en Varios

 

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21 Respuestas a “Mi camino a Compostela

  1. Territorio sin dueño

    4 septiembre, 2012 at 8:01 PM

    Bienvenida, toda una experiencia por lo que veo, y sí, imagino que necesitarás reordenar recuerdos, pensamientos y vivencias para poco a poco sacar conclusiones.
    Admirable, yo sinceramente no me veo capaz.
    Un beso

     
    • murimar

      5 septiembre, 2012 at 7:12 PM

      Gracias, un abrazote fuerte. Pues como tu estaba yo, y no te digo mi marido que lo hizo sin entrenar, lesionado y con exceso de peso.

       
    • murimar

      5 septiembre, 2012 at 7:38 PM

      Muy buenas, Territorio, sí fue una experienciencia, pero no te creas que si lo hizo mi marididito sin entrenar, con dolor de pierna y exceso de peso ( y vi a unos cuantos en estas condiciones) pues cualquiera. Nos leemos.

       
  2. dolega

    4 septiembre, 2012 at 8:37 PM

    La gente que conozco que lo ha hecho, dicen que transforma a la gente, porque el camino hace que te conozcas mejor. No lo sé porque no lo he hecho nunca, pero me resulta curioso que gente que no se conoce entre sí, saque la misma conclusióm. Algo tendrá.
    ¡Enhorbuena y bienvenida!
    Besazo

     
    • murimar

      5 septiembre, 2012 at 7:13 PM

      ¡Hola, gracias, muac, muac. No sé si me conoceré mejor pero me gustó, ahora que ya ha pasado, vivir la experiencia, incluso si te digo me pareció corta.

       
    • murimar

      5 septiembre, 2012 at 7:36 PM

      Hola Dolega, que tal tu verano? el mío ya lo has visto. Yo no creo que me conozca mejor que antes, lo hice por pura curiosidad y estoy satisfecha de haberlo logrado y llegar sana y salva después de lo que vi. Un beso, nos seguimos leyendo.

       
  3. Dessjuest

    5 septiembre, 2012 at 11:13 AM

    Yo lo he hecho en coche, andando no creo que lo haga mucho, y al llegar a Santiago estaba más preocupado de encontrar una mariquería que de otra cosa, supongo que me faltará algo de llamada divina.

    En todo caso Galicia es una tierra muy hermosa. Digna de ser visitada.

     
    • murimar

      5 septiembre, 2012 at 7:18 PM

      Hola Dess, Galicia, yes, si, oui, vero… Yo me lo tomé como un reto y para saber de que me hablaban cuando me decían o leía sobre el camino. Religiosamente o espiritualmente, cero patatero. Un abrazo.

       
    • murimar

      5 septiembre, 2012 at 7:34 PM

      Vamos, vamos que no se diga, si no necesitas una motivación religiosa, yo no la tuve, lo mío fue pura curiosidad. Galicia, me encanta, me hace sentir bien y su gente parece salida de otro tiempo, aun no están machacados con el turismo. Un eden.

       
  4. Latidos del verano

    5 septiembre, 2012 at 6:00 PM

    AAAAHHHHH!!! Yo quiero ir. Es uno de mis proyectos. Es un verdadero regalo para la vida interior. Me algro de tu entada porque reafirma mi decisión.

     
    • murimar

      5 septiembre, 2012 at 7:32 PM

      Pues, nada, nada, solo es cuestión de animarse. Yo hice el camino portugues en 6 días pero puedes hacerlo en menos, 4 días a 25 km por día, es la distancia mínima para tener la compostela. Un beso

       
      • Latidos del verano

        5 septiembre, 2012 at 8:30 PM

        Está en nuestros proyectosmás inmediatos. ya te pediré consejillos. Enhorabuena, guapa.

         
        • murimar

          6 septiembre, 2012 at 12:18 AM

          No sé si existen, leí muchos pero realicé pocos, no sé donde estará el truco, quizas dependa de cada uno, bueno haré lo que pueda.

           
  5. Nieves

    5 septiembre, 2012 at 9:01 PM

    Se necesita mucha voluntad para hacer el camino! Te admiro! Siento que no haya sido tan mágico como esperabas y lo de las pensiones… menuda aventura, aunque yo en tu lugar las fotografió, fijo! porque el cliente siempre tiene razón (o es que eran gratis?) mmmm queda lejos de mis posibilidades hacerlo pero nunca se sabe.
    Un beso, bienvenida y descansa que seguro falta te hace 😀

     
    • murimar

      5 septiembre, 2012 at 9:11 PM

      Hola Nieves, me alegro de leerte. El camino no fué mágico pero fue una experiencia que me alegro de haber tenido. Yo hice el camino de pensiones porque llevábamos a mi madre, mi hijo y su novia haciendo de coche escoba. Mi hermano hizo el camino de albergues, dice que en primavera no te cobran por dormir y que llevaban 10€ para comer todo el día. Luego estaría el transporte claro que no será barato. Pero para otro año podemos juntarnos unos cuantos y lo hacemos de nuevo, sería una experiencia muy chula.
      En cuanto a lo del descanso, ahora tengo el camino de los estudios de mis hijos, eso si que es cansino.
      Un besazo, nos leemos.

       
  6. alterfines

    6 septiembre, 2012 at 12:40 PM

    Yo tampoco lo he hecho nunca, y a medida que me voy haciendo más achacoso, supongo que menos oportunidades tendré. Pero ¿sabes qué? Que disfruto cuando leo y escucho a gente que lo ha hecho, porque sus vivencias son siempre gratificantes, y en tu caso, además, realistas: contando lo bueno … lo menos bueno.

    Gracias por compartirlo, y un abrazo.

     
    • murimar

      6 septiembre, 2012 at 8:52 PM

      Siempre hay de todo en una experiencia al final uno se queda con los extremos y quizás se olviden cosas menos importantes pero curiosas, en fin sería larguísimo de escribir. Besitos

       
  7. Facundo

    7 septiembre, 2012 at 4:53 AM

    La pensión en que estuviste (Pontevedra) me ha recordado una pensión en la que dormí en San Salvador (El Salvador) en 1994 o 1995. Para ahorrarme un poco de la plata que me daban para el viático (50 dólares diarios) fui a meterme a un lugar (¡escucha esto!) que se llamaba Pensión Guatemala: cucarachero fue poco; no pegué ojo en toda la noche. Solamente dos pilsner que llevé conmigo me hicieron buena compañía, pero no pude dormir rodeado de paredes que eran más bien tablas carcomidas, un catre sucio, una colcha raída y vieja, no había agua. Si hubiese sido menos tacaño, con 10 dólares hubiese pasado bien la noche en un lugar con televisión y una cama confortable, además de una ducha. Pero, en fin… Cuando uno recuerda esas cosas, es motivo de alegría más que fuente del enfado que en su momento causaron. He disfrutado tu relación. Por lo menos yo solamente pagué 4 dólares o algo así, y no la barbaridad que a ti te han cobrado. J

     
    • murimar

      7 septiembre, 2012 at 9:33 AM

      Abusos hay por todas partes, estos debían pensar que como los peregrinos en los albergues dormías en condiciones tan lamentables pues que con darles una habitación individual tenían suficiente. Luego los muy hijos de la Gran Bretaña estaban a las 7 de la mañana limpiando la alfombra de entrada a la pensión con jabón mientras tenían las habitaciones para llorar.

       

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